La vida es decidir: móvil grande o pequeño

Las decisiones pueden ser abrumadoras y los humanos se pasan el día decidiendo… para ellos la vida es decidir. Una de las elecciones que hacen de manera frecuente es la de comprar un móvil. Además de ser una decisión difícil para ellos, la duda de qué smartphone comprar la tienen en muchas ocasiones, ya que cambian de teléfono o los regalan continuamente. El color, el sistema operativo, la marca, el modelo… muchos factores a tener en cuenta y muchas dudas en torno a todos ellos. ¡Qué difícil es para los humanos decidir! Pero tranquilos, para eso estoy yo aquí, para ayudaros a tomar la decisión más acertada.

La decisión de Carlos

El otro día fui a dar un paseo por el parque con mi amigo humano Carlos. A mí lo de caminar por el parque me encanta, y mi propósito para este año es corretear un poco más. Por suerte, Carlos me lleva con él muy a menudo porque el aire libre le ayuda a despejar sus ideas. Pues bien, el otro día, mientras paseábamos le llamó su hermano y estuvieron hablando mucho rato, ¡como mínimo una hora! Yo, que soy muy curioso y me gusta saber lo que le ocurre, levanté la oreja y escuché cómo le contaba su última crisis.

Resulta que quiere regalarle a su hijo Raúl un smartphone y no sabe ni por dónde empezar. Tengo que decir que el pobre no suele acertar en los regalos para su hijo, y es que, sin ir más lejos, hace un mes fue su cumpleaños y fue una verdadera odisea. Ains… parece mentira que ya casi sea mayor de edad y ayer, como quien dice, todavía me achuchaba sin controlar sus fuerzas. Estuvimos buscando reproductores de música, ropa de deporte, gadget varios y finalmente… se equivocó. La decisión no era complicada, con comprarle la bicicleta que quería habría bastado, pero por más que me encargué de recordárselo acercándome a todos los escaparates de bicis que veía o ladrando cuando salía una en la televisión… se fue por la tangente. De verdad que yo intenté decírselo…

Al final le compró una guía ilustrada sobre aeronáutica porque se ha empeñado en que a su hijo le encantan los aviones y quiere que sea piloto pese a que Raúl muestra abiertamente su interés por la informática y por lo que he podido oír se va a matricular para hacer la carrera el próximo año.

A lo que iba, en esta ocasión el regalo está decidido y puede ser perfecto. Va a comprarle un smartphone, justo lo que necesita, el problema al que se enfrenta ahora es cuál elegir. Tiene mil dudas, y es normal, porque las opciones son muchas.

Comenzó pensando en el tamaño. “Pequeño”, esa fue la única cosa que tenía clara, hasta que se lo comentó a su mujer. Él tenía la firme convicción de que un teléfono pequeño es mucho más cómodo, tiene todas las utilidades pero ocupa mucho menos que uno de esos que casi ni entran en la mano. Sin embargo, cuando iban de camino a la tienda de telefonía se lo dijo a su mujer y ésta lió el asunto. Claro, para él cuanto más pequeño mejor porque así le entra en el bolsillo de la camisa y total “si sirve para llamar es suficiente”. Pero para su hijo eso no es suficiente. Como ella se encargó de recordarle, el chaval va todos los días en el autobús jugando con el móvil, sus amigos tienen smartphones enormes y no dejan de enviarse fotos, vídeos y chatear, así que cuanto más grande mejor. Esto del tamaño no es la primera vez que genera dudas. Hace un par de años cuando decidieron cambiar de televisión recuerdo oír la misma cantinela. Que si grande, que si pequeña, que si mediana… y al final ganó la pantalla grande.

Una vez llegaron a la tienda las dudas se multiplicaron. Android, iOS… A partir de ahí pasó a elegir el color: negro es un clásico, pero blanco es muy elegante, y ¿qué me dices del plateado o los colores? Le puede dar un toque diferente.

Una vez elegido el smartphone… el dependiente le planteó otra elección ¿cómo comprarlo? ¡Qué cantidad de incógnitas! Adquirirlo libre le permite utilizarlo con su tarjeta telefónica actual y no tiene contrato de permanencia, pero… comprarlo con una empresa telefónica puede ayudarle a conseguir un buen precio.

La decisión final

Hasta que no abra el regalo no voy a saber qué teléfono compró al final porque no pude verlo y si le gusta o no lo sabré por su cara pero… lo único de lo que sí estoy seguro es de que al final lo ha comprado por internet y libre, porque aunque iba directo a comprar el primero que le ofrecían en la tienda logré que esta vez sí me hiciera caso y volviera a casa a hacer la compra online. Confiésalo: ¡La vida es decidir! Hay elecciones entre las que os cuesta más decantaros y dudáis… Al fin y al cabo dudar es humano, pero tranquilo, para eso estoy yo.

Rastreator.com