La vida es decidir, ¿qué internet contrato?

No sé si os habéis fijado pero la vida consiste en tomar decisiones. Desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama estamos decidiendo cosas constantemente: ¿qué me pongo?, ¿qué quiero para comer?, ¿voy al trabajo en coche o mejor en autobús?

Además, no sé vosotros, pero ¡yo estoy conectado a internet a todas horas! Y es que con tantos amigos humanos ¡no hago más que recibir correos y notificaciones! Por eso es muy importante saber cómo y con quién vas a contratar internet en casa, ¡lo vas a usar a todas horas! Pues con esta decisión, la de internet, estaban hace poco unos amigos míos.

Luis y Ana son 2 de mis mejores colegas humanos. Hace poco que se han comprado una casa y una de las primeras cosas que van a hacer es poner internet. Y es que Luis y Ana acaban de ser papás y hay que mirar en internet un montón de cosas: las comidas del niño, el carrito, ¡y hasta empezar a buscar un buen cole!

La decisión de Luis y Ana

Desde que nació el niño, Luis pasa muchos días en casa. En su trabajo son muy majos, y para que pueda estar más tiempo con su hijo, le dejan trabajar desde allí varios días a la semana, lo que lo humanos llaman “teletrabajo”. Pero Luis tiene claro que necesita que internet vaya como un tiro, porque no puede perder ni un minuto.

Y es que en su casa anterior lo pasó muy mal con la conexión. Luis es diseñador gráfico, y necesita estar mandando ilustraciones y otras imágenes constantemente, además de vídeos y audios que ocupan un montón. Donde vivían antes tenían contratada una línea ADSL de baja velocidad, y no había manera de enviar las grandísimas imágenes que diseñaba. El año pasado, necesitó urgentemente mandar una imagen a un cliente y lo intentó durante horas sin que hubiera manera. Al final tuvo que guardarla en un ‘pendrive’ ¡y conducir 50 kilómetros para entregársela!

Por si fuera poco, a Ana le encanta ver películas online. Está suscrita a un servicio de cine en streaming que está fenomenal, pero si la conexión no funciona en condiciones ¡se convierte en una tortura!

Así que cuando empezaron a mirar, tuvieron claro en seguida que querían una conexión rapidísima. Pero lo que no sabían es que la mayoría de las ofertas de acceso a internet que se ofrecen son asimétricas, es decir, tienen una velocidad de descarga mucho mayor que la de subida. Por eso, aunque les ofrecían una de las conexiones más rápidas del mercado, a Luis no le iba a servir de casi nada. Aunque la velocidad de bajada era muy alta, ¡la de subida era lentísima! ¿Qué iba a hacer Luis cuando tuviera que mandar las imágenes a sus clientes?

Suerte que nos dimos cuenta a tiempo. Íbamos en el coche por la autopista saliendo de la ciudad y vimos como, en el sentido contrario, los coches estaban completamente detenidos. Nosotros, sin embargo, ¡íbamos a toda velocidad! A Luis le costó darse cuenta de que a su conexión le pasaba lo mismo que a la autopista, menos mal que estoy yo que si no…

Y es que la conexión a internet tiene dos carriles: de ida y de vuelta. Y aunque a mucha gente le basta con que uno de los 2 funcione, ¡Luis necesita que ambos vayan a la velocidad del trueno!

La decisión final

Al final, Luis y Ana han contratado una línea de fibra óptica simétrica de alta velocidad. No es la opción más barata, pero es sin duda la que necesitaban. Y por supuesto, para elegir el operador que más les interesaba, utilizaron mi comparador. Y es que no todas las conexiones a internet son iguales, ¡menos mal que yo las conozco todas!

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