La vida es decidir: ¿qué tarifa de luz contratar?

Qué difícil es la vida para los humanos. Bueno, no es que sea tan complicada, sino que cada decisión parece una encrucijada de dimensiones descomunales. Para vosotros, los humanos, es difícil sopesar cada opción, ver los pros y los contras, los más y los menos… y decidir. Comprar una casa es un sueño que tenéis muchos, pero todo lo que rodea su compra puede llegar a asfixiar. No sólo se elige el barrio y el número de dormitorios, sino que, como además sean necesarias unas reformas, la cosa se complica, y más si añadimos la necesidad de decidir con qué compañía se contrata la luz, el gas, los servicios telefónicos… ¡benditos suministros, cuántos dolores de cabeza os dan! Si fuera más fácil decidir con qué empresa contratar y elegir la tarifa indicada para cada uno de ellos… ¡tranquilos, que para eso estoy yo, para ayudaros a decidir!

La decisión de Pedro

Si estáis pensando en cambiar de casa seguramente tendréis que contratar los suministros y os vendrá bien saber el caso de mi amigo humano Pedro. Hay gente que parece vivir en un bucle del que, por una cosa o por otra, no se atreve a salir. En este caso ese eterno círculo sobre el que planeaba mi amigo era una casa. Estuvo como 5 años diciendo que se iba a comprar una porque estaba cansado de vivir de alquiler, cada vez que le veía comentaba que le agotaba tener que dar explicaciones a su casero porque no se fiaba mucho de que fuera a pagarle, ¡y eso que tiene cara de bueno!

La cosa es que después de un lustro por fin decidió cambiar de casa. Aunque bien pensado… tampoco es tanto tiempo, (casi lleva el mismo periodo intentando decidir qué hacer con su vida profesional porque su trabajo es, digamos, poco conciliador). A lo que iba, que por fin decide mudarse, comprarse una casita y ser propietario de su propio hogar.

La decisión fue difícil, porque una vez tomada llegó el momento de todo lo demás: ¡buscar la casa que soñaba en el barrio que más le gustaba! Al final resultó que su vivienda ideal era un pequeño adosado a las afueras de la ciudad (cosa que yo agradezco porque el jardín es estupendo). Eso sí, la casita necesitaba una reforma, nada descomunal, pero pedía a gritos un lavado de cara y una mejor aislación.

Una buena mano de pintura, un par de estanterías nuevas y algunos muebles fueron suficientes para que la casa tuviera un aspecto irreconocible. Eso sí, antes hizo falta una reforma un poco mayor con vistas a ahorrar en un futuro. Suelo de parquet porque es más cálido, ventanas aislantes para no dejar salir ni un poquito de calor al exterior ni entrar una gota de frío, y una nueva calefacción. ¡Ay la calefacción! La de dolores de cabeza que provocó la dichosa calefacción. De pellets, una chimenea conectada a los radiadores, de gas natural, eléctrica… todas las opciones fueron tenidas en cuenta antes de la elección. Pero esa no fue la única decisión que tuvo que tomar al respecto, y es que finalmente optó por una con radiadores eléctricos, que se complementan a la perfección con la chimenea de leña. Entonces llegó el momento de elegir la tarifa eléctrica más adecuada para la vivienda y el uso que iba a dar a la calefacción. Durante días me dediqué a acercarme a la televisión cuando salía uno de nuestros anuncios y a mandarle señales cada vez que le veía para que comparara conmigo y se ahorrara los paseos a las oficinas de las compañías, ¡Menos mal que hay veces que Pedro se fía de mis consejos!, porque ésta fue una de ellas.

La gran decisión pasó desapercibida hasta el momento en el que Pedro volvió de sus vacaciones. Después de unas eternas jornadas laborales y de una larga época trabajando cada festivo que podía (para sacarse un dinerito extra) tomó la gran y acertada decisión de irse de viaje. ¿Cuál fue el destino elegido? África, y tengo que decir que para eso no necesitó ningún tipo de ayuda, aunque sí para traerse las enormes jirafas de madera que vinieron con él desde allí, ¡vaya susto me llevé el primer día que las vi. Estaban ahí quietas, en la puerta, como si quisieran recibirme y del susto que me dieron… ¡me salió la vena más perruna y comencé a ladrarlas!

El viaje le fue muy bien, volvió, además de acompañado, revitalizado y repleto de energía. Pero todo eso podía haberse esfumado al llegar a casa. ¡Se había dejado la calefacción eléctrica encendida durante todas las vacaciones!. Os podéis imaginar el miedo con el que cogió la factura de la luz el día que llegó. Después de haber estado fuera de casa tantos días lo lógico era que ese mes ninguno de los recibos fueran muy elevados al no haber hecho uso de casi ningún suministro… pero el dichoso descuido con la calefacción podía haber chupado la energía que se le estaba escapando a él del disgusto.

Después de unos segundos de angustia en los que ya casi podía notar cómo se le caían las monedas del bolsillo del desembolso que iba a suponer ese cargo en el banco… ¡todo quedó en un susto! La decisión de comparar tarifas eléctricas para poder elegir la mejor para él surtió efecto porque contribuyó muy positivamente al coste que tuvo que pagar por el despiste.

La decisión final

La parte positiva es que, por lo que he oído, al final comparar para elegir comercializadora de energía tuvo su recompensa. Después de analizar todas las ofertas logró ahorrarse unos cuantos euros no sólo en esa factura, sino también en las siguientes.

Como os decía… la vida es decidir y para vosotros los humanos decantaros por una opción u otra puede ser muy difícil, pero me da a mí en la nariz que para Pedro este tipo de decisiones ya no son tan difíciles de tomar porque cuenta con mi ayuda. Y es que… yo estoy aquí para ayudar a los humanos, aunque a veces no me hagáis mucho caso.

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