María de Villota

“Cuando la conocí, María era velocidad, determinación y lucha. Me contactó por teléfono en busca de un patrocinio para F1, ya iba tarde, era jueves y necesitaba cerrar un patrocinio de manera inmediata.

En Rastreator no hacíamos patrocinios deportivos ni nos lo planteábamos pero, tras 30 minutos de conversación, habíamos conectado de tal manera que no pude negarme, teníamos que colaborar a que hiciera realidad su sueño y demostrar al mundo que como ella decía “el cronometro no entiende de sexo”, así que el lunes siguiente, firmábamos.

Probablemente, si María no hubiera sufrido un accidente absurdo, hubiera acabado pilotando en F1 a primer nivel, y nosotros hubiéramos estado orgullosos, sin embargo, el accidente nos descubrió una persona de la que estábamos más orgullosos todavía.

Siento que María se quedó de manera milagrosa con nosotros 465 días y cada día fue un regalo, nos demostró la capacidad humana de superación sin perder la sonrisa y salió reforzada, nos abrió los ojos, nos enseño su grandeza a través de su vulnerabilidad tras su “stop and go” y nos recordó que cada día, cada segundo es un regalo, e incluso fue capaz de dejárnoslo por escrito.

Se nos va el día de la niña, otro juego del destino porque María es una inspiración para todas nosotras. Desde lo más profundo de mi corazón y con lágrimas en los ojos, María me ha dejado una huella que marcará mis pasos, sólo puedo decir, gracias, te echaré muchísimo de menos”

Elena Betés Novoa

 

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