Patinetes eléctricos, ¿cómo funcionan?

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21/09/2018 | Tiempo de lectura: 2

Hace algunos años, el modelo de negocio de las empresas de moto y carsharing era un completo desconocido y la mayoría de la gente se desplazaba en transporte público o vehículo privado. Sin embargo, poco a poco, la idea del coche propio, con los gastos fijos que conlleva, se ha ido debilitando y ha florecido la movilidad colaborativa. Hay muchas plataformas diferentes de sharing, pero las primeras en consolidarse fueron las de coches y motos. Ahora las calles están abarrotadas de vehículos con distintivos de la empresa que los gestiona y cada vez son más los usuarios que los utilizan. Sumado al ahorro de costes que supone esta novedosa movilidad está el componente ecológico, y es que prácticamente todas las empresas que operan en este sector tienen flotas eléctricas que utilizan energías 100% renovables.

Por sus ventajas, tanto económicas como para el medio ambiente, la movilidad colaborativa sigue desarrollándose cada día hasta límites que nunca creímos posibles. Ahora, las motos y los coches tienen un nuevo competidor: el patinete eléctrico. Estos vehículos calificados por la Dirección General de Tráfico (DGT) dentro de la categoría de Vehículos de Movilidad Personal (VMP), han tardado pocos meses en conquistar las grandes ciudades norteamericanas y europeas y consolidarse como una opción más que aceptable para realizar desplazamientos. Es posible que ya hayas visto a gente conducirlos o te hayas topado con alguno de ellos aparcado en la acera. Lo cierto es que aparecen en un lugar de la noche a la mañana y así, por sorpresa, han venido para revolucionar, aún más, la forma en que nos movemos por la ciudad. Te contamos todo lo que necesitas saber acerca de estos nuevos vehículos.

Imagen cedida por Lime.

Inicios del renting de patinetes

San Francisco, Estados Unidos, fue la ciudad elegida en 2017 por las empresas de renting de patinetes eléctricos para desembarcar su flota y no tardaron mucho en tener éxito. Su funcionamiento es sencillo y muy parecido al de los vehículos y las motos que ya han invadido gran parte de las ciudades españolas: solo tienes que descargar una app móvil, buscar el patinete más cercano, escanear su código QR y ya puedes empezar a disfrutarlo.

Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. Como siempre que aparece una tecnología asociada a un modelo empresarial novedoso, su puesta en marcha está siendo a base de prueba y error. Los problemas legales no se hicieron de rogar. La velocidad que alcanzan y la peligrosidad que esto conlleva, sumado a la ocupación del espacio público, son los mayores problemas que han encontrado las empresas. En algunas ciudades como San Francisco tuvieron que retirarlos de las calles, aunque poco después se resolvió el problema y han vuelto a colonizarlas.

Imagen cedida por Lime

Patinetes a motor en España

Tras un año con algunos problemas legales pero buenas sensaciones en cuanto a los usuarios, estas empresas han querido expandir su negocio y han volado a otros puntos del mundo, entre los que se encuentra España. Hace algunos meses que podemos ver estos patinetes en las aceras y circulando y la moda no ha tardado en calar hondo en los ciudadanos de la capital española. Sin embargo, no han conseguido llevarse tan bien con los ayuntamientos españoles. En un principio se movieron dentro de un vacío legal que les ha permitido circular por cualquier lugar, pero su peligrosidad se ha hecho evidente a raíz de varios accidentes en los que estaban implicados patinetes eléctricos.

Como consecuencia de esto, la Dirección General de Tráfico cedió a los ayuntamientos la competencia de regular esos vehículos de movilidad personal y ahora son éstos los que tienen la última palabra. Por lo tanto, en cada ciudad se ha resuelto el problema de forma diferente y no siempre satisfactoria para usuarios y empresas. Barcelona ha sido pionera en cuanto a su regulación, aprobada el 1 julio, y los usuarios han quedado satisfechos pues podrán circular por los carriles bici de la ciudad, que dispone de una red muy amplia de estos.

Por su parte, en Madrid la nueva ordenanza de Movilidad está en proceso y se aprobará durante los meses que quedan de 2018. Sin embargo, en esta ciudad los que utilizan estos VMP no están satisfechos con lo que se regulará con la ley y ya ha habido una manifestación en contra de ella. El problema para ellos es que estos vehículos quedarán relegados a las ciclocalles, carriles bici, pistas bici y calles con una velocidad máxima permitida de 20 kilómetros por hora, lo cual reduce mucho su margen de circulación, pues en la capital no hay una red de carriles bici como la que tiene la ciudad condal.

En Valencia la lucha entre las empresas de alquiler de patinetes eléctricos y el ayuntamiento es la principal noticia. Más de una vez la policía ha tenido que retirar estos vehículos de las calles por incumplimiento de la ley. En esta ciudad es imprescindible disponer de un permiso para ocupar el espacio público, problema que también tienen en otras ciudades. La nueva ordenanza de movilidad, creada con el propósito de actualizar la anterior, del año 2010, se aprobará en los próximos meses y se prevé las mismas medidas que en Madrid, es decir, se equipararán los patinetes eléctricos a las bicicletas.